CONSECUENCIAS DE UNA EXPLOTACIÓN INDISCRIMINADA DEL ACEITE DE PALMA


EL ACEITE DE PALMA

El aceite de palma es el más utilizado del mundo, por delante del de soja o el de colza. Se produce a partir de los frutos de la palma africana (Elaeis guineensis).  Aunque es nativo de África occidental, se cultiva en los climas tropicales del resto de África, el norte y el sur de las Américas y Asia, principalmente en Indonesia y Malasia de donde sale el 85% del total del aceite de palma

Usos:

Cremas y coberturas: Se derrite a mayor temperatura que el chocolate, por eso es idóneo para mantener y almacenar las coberturas, pero en la boca funde peor.
Productos para untar: Por la cantidad de grasas saturadas que contiene y que facilitan el untado, hace que se utilice en cremas de cacao y en margarinas.
Snacks y pasteles: En galletas, tostadas o bollería industrial, como sustituto de las grasas hidrogenadas, poco cardiosaludables, y de la mantequilla, que es más cara.
Precocinados: Se enrancia menos y su precio es bajo, por eso se usa para elaborar muchos platos de comida preparada.
Chips y aperitivos: Porque aguanta más frituras que otras grasas. Aunque en España se usa en su lugar aceite de girasol o de oliva.
Productos de limpieza: Es parte clave de la fórmula de jabones y detergentes por estar presente en sus tensio-activos.
Cosméticos: Por su untuosidad, es una base óptima para muchos productos de belleza y cremas corporales.
Velas: Alternativa a la cera o la parafina, para fabricar velas.

Hace casi 20 años, algún que otro médico nutricionista quienes tenían una honda preocupación  por la proliferación en los comedores escolares españoles de los aceites industriales dado los graves problemas de salud que podían acarrear en los niños. En concreto de los aceites de palma y coco, vegetales sí, pero tan peligrosos o más que las grasas animales por su alta concentración de grasas saturadas, las que aumentan los niveles de colesterol y que cada vez son más utilizados en las cocinas colectivas en detrimento de nuestros aceites mucho más sanos de oliva y girasol.

Pero si el aceite de palma es malo para nuestra salud, es todavía mucho peor para la salud de nuestro planeta. La selva tropical está desapareciendo a gran velocidad en el mundo para instalar sobre sus desolados campos gigantescas plantaciones de palma aceitera.

El aceite de palma es el producto del cultivo comercial en plantaciones más extenso del mundo, que se utiliza en alimentos procesados, en muchos productos cosméticos y en productos de limpieza. Esta industria del aceite de palma, sin embargo, se ha asociado con problemas para nuestra salud y con consecuencias graves para el medio ambiente.

El cultivo a gran escala contribuye considerablemente a la deforestación, la destrucción de hábitats naturales y por lo tanto, a la extinción de especies de animales y plantas, entre las que se encuentra especies como los orangutanes. El cambio climático e incluso al abuso de los derechos humanos en el desarrollo de las plantaciones de la palma de aceite.

This handout picture taken and released by the Borneo Orangutan Survival Foundation (BOSF) on October 26, 2015 shows baby orangutans, which had previously suffered from respiratory problems, playing at a nursery in the rehabilitation centre operated by the BOSF on the outskirts of Palangkaraya in Central Kalimantan. ( AFP PHOTO / BORNEO ORANGUTAN SURVIVAL FOUNDATION (BOSF) / INDRAYANA)

Las islas de Sumatra y Kalimantan (Borneo) llevan en llamas semanas echando a perder una valiosísima naturaleza, llena de selvas, fauna y flora autóctona y dañando la salud de millones de personas tanto en Indonesia como en los países de alrededor. Ya hay decenas de fallecidos por inhalación de gases, colegios y escuelas cerrados desde hace meses incluso en Singapur, se estima que habrá millones de personas con problemas respiratorios y a día de hoy sigue sin mejorar la situación.

Todos los años arden las selvas indonesias y malasias, especialmente las situadas en Sumatra y Borneo por una única y sencilla razón: EL ACEITE DE PALMA. Empresas dedicadas a su explotación, queman miles y miles de hectáreas cada año para la posterior plantación de las “palmeras” de las que obtendrán este aceite. A cambio, pagan cifras lo suficientemente elevadas para acallar a gobiernos locales, regionales e incluso centrales. Por eso nadie hace nada. Mientras la población lleva meses sin ver el sol a causa del humo, los orangutanes y otras especies locales mueren al ser destruido su hábitat, los niños tienen que quedarse en casa o salir con mascarilla a la calle y en definitiva cualquier tipo de vida es aniquilada o diezmada, no se hace nada.

Al parecer, países como Japón, Singapur o Corea han ofrecido su colaboración en las tareas de extinción de los incendios pero Indonesia ha denegado su ayuda. Indonesia es el mayor productor de aceite de palma del mundo seguido por Malasia.

En sólo 3 semanas, Indonesia ha emitido más cantidad de CO2 que la que emite Alemania en todo un año. Orangutanes, gibones, el rinoceronte de Sumatra, el elefante de Sumatra… todos están en verdadero peligro, su especie está bajo continua amenaza.

¿Qué es el aceite de palma y la palma de aceite?

El aceite de palma se deriva de la palma de aceite (clasificación científica: Elaeisguineensis), que es el fruto del árbol de palma de aceite africano.

Palmeras de las que se obtiene el aceite de palma

La industria del aceite de palma

Los productores de los alimentos procesados recurren al aceite de palma por dos razones fundamentalmente:

  1. Se trata de una grasa que a temperatura ambiente se mantiene sólida a 25º.  A 30º ya es líquida. Es muy útil para dar textura cremosa a muchos de los alimentos procesados. Por lo tanto, un buen sustituto de las grasas hidrogenadas (aceites que se hidrogenan para convertirlos en grasas sólidas). Las grasas hidrogenadas se convierten en grasas trans, las cuales se sabe con seguridad que son nocivas, aumentando el colesterol, el riesgo de diabetes y de cardiopatías. Puesto que el aceite de palma no contiene estas grasas trans, se trata de una alternativa atractiva para los productores de alimentos.
  2. Es muy resistente a la oxidación, es decir, no se pone rancio fácilmente.

En total, se producen cincuenta millones de toneladas de aceite de palma cada año, lo cual provee del 30% del aceite vegetal del mundo. Esta cantidad es tan tremenda no sólo porque el aceite de palma es muy versátil, sino también porque permite un cultivo muy lucrativo ya que estas cosechas producen cantidades mayores que otras fuentes de aceite y por ejemplo, la producción del aceite de palma es 30% más barata que la del aceite de soja.

El aceite de palma se utiliza cada vez más en alimentos procesados y en cosmética, sustituyendo a los aceites de oliva, soja o canola. Por lo tanto, se puede encontrar el aceite de palma en productos alimenticios tales como la margarinas, sopas, salsas, galletas y en la pastelería; además de en champús, maquillaje, pasta de dientes, jabones, detergentes y en agentes de limpieza.

La producción, el consumo y el comercio del aceite de palma se han disparado desde los años 70.  Solamente entre 1997 y 2001, la producción creció un 31%, el consumo creció un 34% y la exportación global aumentó el 43%  y las cifras seguirán creciendo debido a la demanda incesante.

El aceite de palma y nuestra salud

Hay controversia acerca del efecto del aceite de palma sobre el perfil lipídico en nuestro organismo y sobre el colesterol. Tradicionalmente se ha considerado nocivo por su alto contenido en grasa saturada y por lo tanto asociado a enfermedades cardiovasculares. Actualmente se sabe que si bien el aceite de palma tiene una proporción elevada del ácido graso saturado llamado ácido palmítico (alrededor del 50%), se trata de un ácido graso saturado de cadena larga, de 16 carbonos. Los ácidos grasos saturados de cadena corta son los que tienen efecto hiper-colesterolemiante, pero el aceite de palma no contiene ácidos de cadena corta. El otro 50% de ácidos grasos del aceite de palma son ácidos grasos mono-insaturados y poliinsaturados, no problemáticos para nuestra salud.

Otro punto a favor del aceite de palma, es que contiene carotenoides (antioxidantes que le dan el color rojizo) y elevado índice de Vitamina E (más específicamente tocotrienoles, protectores de la piel y salud ocular).

Su punto de humeo elevado, le convierten en una buena opción para frituras y salteados, si bien siempre es recomendable un aceite de oliva extra de la mejor calidad, con una excelente proporción de ácidos grasos monoinsaturados.

En conclusión y según las últimas investigaciones, entendemos que el aceite de palma es un problema cuando se hidrogena o forma parte de grasas hidrogenadas o grasas trans (como la margarina), o bien cuando procede de cultivos no respetuosos con el medio ambiente.

El aceite de palma procedente de la deforestación se vende a corporaciones multinacionales como Unilever, Nestlé y Procter & Gamble, y a otras grandes marcas de la alimentación, cosmética y biocombustibles, de acuerdo con las denuncias presentadas por Greenpeace.

Como nos recuerdan desde Ecologistas en Acción, más de 200 organizaciones, redes y movimientos sociales de 41 países han denunciado ya, en una “Declaración Internacional”, la producción industrial del aceite de palma en los países tropicales.

Sin embargo, el posicionamiento frente a las grandes multinacionales que controlan el mercado es extremadamente peligroso. Y no es una exageración. En 2008 uno de los promotores en Colombia de esta declaración, Walberto Hoyos Rivas, fue asesinado por pistoleros paramilitares en el territorio colectivo del Curvaradó, al norte del país.

En la región donde Hoyos Rivas ha muerto, el negocio con el aceite de palma ha significado el despojo con violencia de tierras colectivas de comunidades negras, así como la constitución de 13 empresas del sector palmero vinculadas al paramilitarismo. Su asesinato se suma a los 140 crímenes contra estas comunidades y 13 desplazamientos forzados, según ha explicado Henry Ramírez Soler, de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz de Colombia.

Esta muerte coincide con la celebración en Cartagena de Indias (Colombia) de la primera reunión latinoamericana de la ‘Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible’ para promocionar los monocultivos de palma aceitera. Es su lavado verde. Tratan así de mejorar la mala imagen cosechada en los numerosos países donde están acabando con pueblos y bosques enteros como Indonesia, Malasia, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Camerún, Uganda, Costa de Marfil, Camboya y Tailandia, así como en Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Guatemala, México, Nicaragua y Costa Rica.

¿Se te había ocurrido alguna vez que el aceite donde se fríen las patatas del menú de un restaurante cualquiera puede llevar aparejado tanto sufrimiento, tanta destrucción?¿Podremos alguna vez parar todo este sinsentido?

 

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