AGRICULTURA SINÉRGICA. Emilia Hazelip


 

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La Agricultura Sinérgica es un sistema de cultivo desarrollado por Emilia Hazelip, diseñado de manera permacultural e influenciado por la Agricultura Natural de Masanobu Fukuoka, los estudios de Marc Bonfils sobre cultivos de cereales intercalados con leguminosas y la permacultura.

Desde que Emilia nos dejó prematuramente en 2003, la Agricultura Sinérgica parece haber sufrido un parón en el estado español, ya que no se oye mucho hablar de ella desde entonces, sus seguidores de antaño parece que hayan dejado de dar noticias y no existe una red activa de agricultores sinérgicos, a diferencia de lo que está sucediendo en Italia, por ejemplo, donde está teniendo un gran desarrollo.

La Agricultura Sinérgica, se basa sobre el principio, ampliamente demonstrado por numerosos estudios microbiológicos, que mientras es la tierra que hace crecer las plantas, ellas crean un suelo fértil gracias a sus exudatos radicales, los residuos orgánicos que dejan y sus actividad química además de los microorganismos, las bacterias, los hongos y las lombrices.
Emilia parte también de la intuición de que dentro de pocos años, la gran cantidad de energía fósil que se usa para cultivar no estará disponible y tampoco los minerales como el cobre, el hierro etc. Sugiere que vayamos poniendo a punto el método de cultivo en nuestra tierra particular, para el momento en que los combustibles fósiles ya no estén disponibles y no podremos ir al supermercado en coche a comprar comida. Si sabemos cultivarlos sin aportes del exterior de nuestra finca, podemos AYUDAR LOS DEMÁS A HACERLO.

Uno de los conceptos más arraigados, no solo en la agricultura sino tambíen en la mente de la mayoría de personas (es decir la cultura), es que las plantas extraen nutrientes del suelo, y por ello una vez terminados los cultivos es necesario reponerlos, para asegurar que haya suficientes para la siguiente cosecha. Y esto, en la agricultura convencional se hace esparciendo el terreno con fertilizantes químicos, el famoso N-P-K y en la agricultura ecológica, con compost en grandes cantidades. Pero si estudiamos el funcionamiento de las plantas veremos que este razonamiento es una falacia y la prácticas que conlleva destructivas para el suelo y su fertilidad. La figura a continuación nos dice en cambio que es lo que sucede en la realidad:
composicion-plantas-sinagEs decir, que las plantas solo extraen del suelo, en la forma de minerales un 2,5% de los nutrientes que necesitan.

Si la radiación solar y las precipitaciones son adecuadas, el suelo no aporta más que el 5% de las necesidades nutritivas de una planta.

En la agricultura convencional este 5% se pierde para el suelo durante la cosecha, con el traslado de los productos y el arado succesivo, lo cual puede llegar a enterrar tanto las raíces que se vuelvan inalcanzables para el cultivo siguiente.

Mientras la agricultura convencional perturba constantemente el suelo y usa productos químicos tóxicos, la Agricultura Sinérgica RECONOCE LA IMPORTANCIA ABSOLUTA DE MANTENER INTACTO EL ECOSISTEMA “PLANTAS/SUELO”.

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Cómo toda perturbación y desequilibrio acabará afectando negativamente al suelo, la Agricultura Sinérgica no solo rechaza el uso de productos químicos de síntesis, sino que también el uso del estiércol y del compost.

“Pero”, decía Emilia, “si nos damos la molestia de devolver todos los residuos al campo como acolchado – sin enterrarlos – y añadiendo o un cultivo de cobertura intercalado o uno fijador de N de invierno, que puede proveer a todas las necesidades de N del cultivo sucesivo, este 5% de perdida para el sistema es casi evitable. Siempre habrá alguna perdida, y por consiguiente un decremento de fertilidad a largo plazo”.

LA AGRICULTURA SINÉRGICA REFUTA LA TEORÍA DE LA EXTRACCIÓN DE NUTRIENTES DEL SUELO POR LAS PLANTAS

La fertilidad del suelo no es un proceso lineal estático, sino dinámico que nunca se detiene. De hecho solo es un concepto y por ello vacío, no existe en ningún lugar o cosa concretos; no es otra cosa que la renovación de la vida dentro del suelo al no interferir con ella.
La Agricultura Sinérgica es posible gracias a las interacciones entre las plantas y los microorganismo del suelo, que representan un organismo vivo y completo.

EL SUELO SE CREA GRACIAS A LA ACTIVIDAD DE LOS MICROORGANISMOS Y MUCHOS OTROS FACTORES Y NO ES NECESARIO REINTRODUCIR NUTRIENTES
Centrándose en los abonos verdes y los cultivos de cobertura que mantienen una capa de acolchado, e incorporando el efecto benéfico del mismo cultivo comercial, La Agricultura Sinérgica SE APOYA EN LAS PLANTAS PARA ALIMENTAR A LOS MICROORGANISMOS QUE A SU VEZ, HACEN QUE LOS NUTRIENTES SEAN DISPONIBLES PARA LAS PLANTAS.

El ciclo del oxígeno-etileno
El ETILENO es un gas que regula la actividad de los microorganismos del suelo y afecta la tasa de conversión de materia orgánica, el reciclado de los nutrientes esenciales para la plantas y la incidencia de enfermedades en el suelo, activando del hierro que siempre existe en alguna forma en los terrenos.
Es un modelo que da cuenta de las relaciones entre las plantas, los microorganismos del suelo y los nutrientes.
En suelos naturales, sin perturbar, estos procesos funcionan de forma saludable y se detecta etileno en su atmósfera.

En suelos alterados por el arado y el cultivo y fertilizados con nitratos, esos procesos no tienen y no pueden tener lugar y las concentraciones de etileno son muy bajas.
Las practicas de cultivo de la agricultura sinérgica, apuntan a crear una situación de cultivo en que el ciclo oxígeno-etileno pueda volver a activarse plenamente contribuyendo al mantenimiento de fertilidad del suelo.
El artículo aquí enlazado explica a fondo el Ciclo oxígeno-etileno y su importancia para la fertilidad del suelo.

Los 4 principios de la Agricultura Sinérgica

Los fundamentos de la Agricultura Sinérgica reflejan estrictamente los 4 principios básicos de la Agricultura Natural de Fukuoka: no labrar, no abonar, no desherbar y no depender de productos químicos, y son:

Mantener el suelo sin compactar y sin perturbar

Utilizar la fertilidad propia del suelo como abono

Integrar la zona de deshechos en el perfil del suelo agrícola.

Desarrollar y establecer colaboraciones con organismos benéficos que protejan los cultivos.

A diferencia de Fukuoka, Emilia utiliza la tecnología moderna disponible (pequeñas maquinas, mangueras de riego, plásticos, etc.) que ayuda a frenar la erosión, a no depender de abonos ni tratamientos químicos y así ir solucionando algunos problemas al empezar.

El trabajo de Emilia es muy importante porque representa la adaptación del método de Fukuoka a nuestro clima mediterráneo.

Muchas personas se entusiasmaron demasiado con el trabajo de Fukuoka y fracasaron en reproducirlo. Ella misma fracasó

en sus primeros intentos y esto fue porque todo el mundo se interesó en su técnicas de siembra en lugar de tratar de entender la dinámica del suelo. El avance definitivo se dio en cuanto Emilia comprendió la dinámica del suelo y dejo de imitar sus métodos de siembra.
La propuesta de Emilia, puede que no se parezca mucho a lo que hace Fukuoka, pero en realidad, está respetando el trabajo de Fukuoka porque está respetando el suelo.
Un huerto sinergico está hecho (normalmente, pero depende de las condiciones del lugar: clima, tipo de terreno, textura del suelo) con bancales elevados que se construyen con los primeros 15-20 cm. de tierra de los caminos que lo rodean.

bancales-sin-desnudos bancal-acolchado
Acto seguido se instala el sistema de riego por goteo y después se acolcha con paja u otra material orgánico fácil de conseguir en proxímidad del huerto. Se planta o se siembra y se instalan unos tutores para las hortalizas que necesitan apoyo o para que puedan trepar.

Los huertos sinérgicos no tienen porqué ser rectangulares, sino que pueden asumir formas más orgánicas, redondeadas, a forma de espiral o a ojo de cerradura como el de arriba a la derecha, que añaden belleza al lugar a parte de hacerlo productivo (principio de diseño: efectos de los bordes).

Más referencias:

Por qué lo sencillo no es fácil un artículo sobre la importancia de no hacer toda una serie de actividades que los agricultores, desde hace 10.000 años dan por sentado, sin cuestionar, que se tienen que hacer.
La práctica de la agricultura sinérgica para huertos familiares y comerciales explica de manera clara e ilustrativa, los pasos para construir los bancales sinérgicos y cultivar siguiendo algunas sucesiones de cultivos diseñadas o encontradas por Emilia.

Documentación del libro que Emilia dejó sin acabar (en francés)
Está a la venta un dvd original, en el que Emilia explica con sus propias palabras el cultivo sinérgico. Esto se puede conseguir desde esta página web y lo recaudado se usará para financiar los gastos de gestión de esta página web y para producir más material audiovisual de agricultura sinérgica de parte de asociación de permacultura francesa Las Encantadas.

EMILIA HAZELIP

Emilia Hazelip, formuladora en el año 1987 de la Agricultura Sinérgica -modelo de producción vegetal para la autofertilidad de la tierra basado en la Agricultura Natural sin laboreo de Masanobu Fukuoka-, escritora y materializadora de multitud de proyectos de vida autosuficiente integrados en la naturaleza sin explotarla. Cuando nació, en 1937, las bombas caían sobre Barcelona, su ciudad natal, y a los 18 años salió de España comenzando una trayectoria de inquieta cuestionadora de lo establecido. Ya a principios de los años 60 experimentó la vida comunitaria en los albores del movimiento hippie, dándose cuenta entonces de lo antinatural de arar y dejar la tierra desnuda; a la par quería encontrar formas de vivir en contacto con la tierra, a favor de las leyes de la naturaleza, reintegrando al ser humano en el ciclo de la vida. Aprendió en fincas agroecológicas de California y el suroeste de los EE.UU, conoció autores que enseñaban a cultivar sin labrar la tierra (como Ruth Stout) y el sistema de cultivo en bancales (Alan Chadwick). Cuando cumplia 40 años sus intuiciones encontraron cauce al conocer la obra de Fukuoka, que completó con el marco integrador de la Permacultura. Infatigable realizadora, despierta observadora de la naturaleza, se comprometió a sanar el daño que el sistema agrobiológico tradicional le ha hecho a la tierra, creando para ello métodos fundamentados práctica y teóricamente y enseñando allí donde se le llamaba.

 

Los cuatro principios son:

1.- No arar la tierra
2.- No abonar, la autofertilidad de la tierra es el abono
3.- No utilizar tratamientos químicos
4.- No comprimir el suelo.

La Agricultura Sinérgica es un sistema que permite al suelo mantenerse salvaje a pesar de estar cultivado. La Sinergia implica el funcionamiento dinámico y concertado de varios órganos para realizar una función. Así como en nuestro organismo todo el sistema y sus elementos funcionan interrelacionados y con coherencia, esta sinergia tiene también lugar entre la tierra y los microorganismos que la habitan enriqueciéndola o entre las legumbres y las bacterias fijadoras del nitrógeno atmosférico o en la asociación entre plantas que se benefician mutuamente. Este sistema de agricultura natural protege el ecosistema del suelo permitiendo a la tierra mantener sus capas propias, sin agitarla ni revolverla, entendiendo que la tierra tiene capacidad de autofertilizarse.
Para crear el huerto se hacen bancales de 120 cms de ancho, 50 cm de altura y alrededor de 80 cm de separación entre ellos, cubiertos con acolchado ya sea de paja, lana o restos orgánicos que actúan como un filtro protector entre la superficie de la tierra y los gases atmosféricos, la fuerza desecante del sol y la compactante y erosiva de la lluvia y el viento. La cobertura es mejor seca y que no cree una capa rígida. Cobertura que también actúa como abono de superficie alimentando la tierra de arriba abajo. Así se establece en el suelo un equilibrio perdurable entre sus habitantes, sean lombrices labradoras de las profundidades, lombrices rojas del mantillo o los billones de toda clase de seres microscópicos vegetales o animales que viven y mueren en su seno. En ningún momento se les traumatiza con cambios en su hábitat.

Imitar lo que hace la naturaleza implica dejar la tierra siempre cubierta con un acolchado, sólo abierto en los espacios o líneas de siembra, que se va transformando en mantillo, en humus. Para que la tierra disponga de materia orgánica dentro de sí, sin que haya necesidad de enterrarla, siempre se dejan descomponer dentro las raíces, excepto las que se cosechan. Estos restos participan en la flora intestinal de la tierra y esta permite a su vez la nutrición de las plantas. Cuando la fertilidad de la tierra no se pierde a causa de la erosión, no hacen falta compensaciones constantes en forma de cualquier clase de abono, como compost o estiércol.

Para más información sobre este interesante sistema pueden ver el documental “El jardín de Emilia” en:

También tenemos libros en nuestra Biblioteca Virtual sobre Permacultura: http://ecocosas.com/biblioteca-ecologia-bioconstruccion-permacultura/biblioteca-permacultura-y-agricultura-ecologica/

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