CONSTRUIR UNA CASA AUTOSUFICIENTE


 

Construir una casa autosuficiente es posible, si bien todavía hay que superar obstáculos importantes, como el precio de los materiales, aunque también es cierto que hay proyectos exitosos que han utilizado materiales reciclados y recurrido a ingeniosos sistemas de producción energética más asequibles que los paneles solares o las turbinas de viento, pongamos por caso.

Hama: water wheels outside the city

Una casa ecológica ha de construirse con materiales sostenibles. Si, además, deseamos que sea autosuficiente, es decir, que sea ecológica en un sentido más completo, ha de generar su propia energía, aprovechar el agua de lluvia y reutilizar tanto ésta como los residuos que, por descontado, también han de ser mínimos.
Gracias a una generación de energía y materia y de un uso inteligente que incluye unos hábitos eco-amigables, se intenta miminizar el gasto energético y de materiales, al tiempo que se logra un ahorro económico. Es decir, el objetivo es ganar en independencia y cuidar así nuestro bolsillo y también el planeta.

Aspectos a tener en cuenta

Puesto que no hay un modelo de casa autosuficiente, hemos de basarnos en una serie de principios claves que nos ayudarán a diseñar nuestro propio proyecto para conseguir la tan ansiada autosuficiencia o independencia energética e incluso alimentaria.

Salvo loables excepciones que hoy por hoy son anecdóticas, normalmente construir una vivienda ecológica y autosuficiente exige un mayor presupuesto , por lo que los costes se dispararán, aunque su amortización posterior hará más suave este primer golpe.

Por otro lado, si deseamos reducir el consumo de energía y también generarla, un objetivo común, habremos de decidir de qué modo vamos a hacerlo, recurriendo a unas u otras tecnologías en función de las características de la zona, según sea más o menos lluviosa, ventosa o soleada.

A su vez, la casa ha de estar aislada haciendo uso de materiales sostenibles, además de poder reforzarse este punto con la instalación de tejados verdes y jardines verticales en fachadas y también en el interior de la vivienda. Otro aspecto de vital importancia para el aprovechamiento de los recursos naturales que nos brinde la zona, y ello requiere la indagación de las posibilidades del entorno, pues podría haber pozos o manantiales naturales.

En este mismo sentido, la orientación de la casa y la disposición de las habitaciones también se decidirá en función de la climatología (más o menos viento, lluvias, temperaturas, etc.) y del recorrido solar durante todo el año.

En concreto, para saber cuál es el ángulo solar deberemos obtener la carta solar, un esquema sobre el recorrido del sol para conocer qué parte de la fachada va a recibir más y menos sol.

Una vez decidida la ubicación de la vivienda y su orientación, sería interesante hacer una distribución inteligente de ventanas, puertas, ventanales, porches, terrazas y demás elementos y materiales según se precise de un mayor o menor aislamiento en distintas zonas de la casa.2

Si con estas estrategias logramos minimizar el uso de la calefacción y la refrigeración en el hogar habremos avanzado en el camino de la autosuficiencia. Mejorar nuestra meta, acercarnos a ella un poco más requerirá el uso de energías limpias para cubrir esas necesidades de climatización de la vivienda.

Las opciones son numerosas: energía solar fotovoltaica, geotérmica, eólica, calderas de biomasa, genrador de biocombustible, energía solar térmica… Cualquiera de ellas tendrá aplicaciones distintas, por lo que podemos obtener agua caliente y calefacción a la par o, por ejemplo, una refrigeración del ambiente y utilizar esa energía limpia como fuente que proporcione electricidad.

La cocina de biogas o solar también puede ser una excelente solución, pues utiliza fuentes renovables que pueden proceder de nuestro jardín o de biomasa natural de empresas que la comercializan, en cuyo caso se resentiría la pretendida autosuficiencia.

Depurar el agua, ya sea para hacerla apta para el consumo humano, para el riego, para reciclarla o reutilizarla una vez se ha utilizado admite distintas soluciones según su nivel de polución y usos.

Encontraremos buenos aliados en los barriles que recogen el agua de lluvia o incluso en grandes depósitos que permiten acumular grandes cantidades de agua, ideales para acumularla durante las temporadas de lluvia.
Sin embargo, conviene analizarla para garantizar su salubridad, y aún así puede ser necesario darle un tratamiento depurador. Del mismo modo, las aguas residuales precisarán de depuradoras biológicas que no precisan de electricidad. Lo ideal en estos casos es que el agua depurada sirva para su reutilización para el riego, lavar el coche o, por ejemplo, para el mantenimiento de estanques.

La importancia de los buenos hábitos

A la hora de utilizarla, de vivir en ella, lógicamente se habrá de hacer una vida acorde con las características ecológicas de la vivienda, por ejemplo siguiendo las tres erres de la sostenibilidad: reducir, reciclar y reutilizar para maximizar la eficiencia de la tecnología, la utilidad de los residuos, por ejemplo transformándolos en abono o depurando aguas residuales.

También hará una gran diferencia en este sentido reducir el consumismo, cultivar un huerto bio o, claro está, utilizar al máximo las energías renovables. Y no sólo mediante células fotovoltaicas o turbinas de viento, sino por ejemplo aprovechando las horas de luz, el viento para secar la ropa o la biomasa para cocinar o para la calefacción.

Por lo tanto, a la hora de construir una casa ecológica y autosuficiente es fundamental tener en cuenta nuestro estilo de vida, preferencias y posibilidades reales de que la casa finalmente pueda culminar su objetivo de independencia energética y autosuficiencia en el día a día.

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Aunque la publicación española es de 1996 -ya han pasado algunos años desde entonces- esta magnífica publicación, puede ser un perfecto libro de consulta para muchos, ya que pone en relieve la posibilidad real de poner en práctica una tecnología alternativa. El libro recoge teoría y práctica, a lo largo de 25 4apartados a considerar, para convertir una casa en un hogar en el que poder vivir de forma autónoma. El resultado es fruto de un proyecto experimental, iniciado en 1973, que recoge los resultados obtenidos de la puesta en práctica de estos 25 principios, seleccionados por parte de los autores de esta publicación: Brenda y Rober Vale. A partir de aquí, el paso del tiempo, la evolución de la tecnología, el creciente interés o necesidad, por otras opciones más respetuosas con el medio ambiente, etc., hacen que la posibilidad de disfrutar de este tipo de vivienda, pueda ser cada vez más factible o cotidiano, en un futuro a corto, medio o largo plazo. Puede que llegue un día, en que esto sea lo común.

A continuación, vamos a enumerar los 25 principios o aspectos a tener en cuenta, para que una vivienda sea autosuficiente durante todo su ciclo de  vida, o al menos que si no lo es, pueda serlo en la medida de lo posible, durante el resto de su vida útil. Pero antes de empezar a enumerar, he pensado que es importante extraer unas frases de esta magnífica publicación que expresan lo más importante para que una vivienda sea autosuficiente: conseguir el aislamiento completo de la vivienda desde el punto de vista térmico.

“Cuando más simple sea la idea y su forma de ponerla en práctica más probable es que funcione. No hay nada más que poner algo que se mueva, y ya empiezan a aparecer problemas.”

“Es mucho más fácil ahorrar energía que producirla

El dinero es siempre el obstáculo para llevar a la práctica los proyectos de tecnología alternativa, el aislamiento completo de un edificio amortizará su coste en ahorro de combustible en unos cuantos años.” 

Frases extraídas de LA CASA autosuficiente de Brenda y Robert Vale

Prioridades

Para empezar deberíamos definir nuestras prioridades, no olvidemos que el objetivo de una casa es el de proporcionar cobijo, es decir protección de las inclemencias del tiempo, y por tanto, debería tener paredes para protegernos del viento, y un techo que nos proteja de la lluvia.
Tampoco debemos olvidar que necesitamos comer y beber, sobretodo agua. Por tanto, deberíamos irnos al campo, donde podamos construir una casa con un buen terreno dedicado a árboles frutales y donde podamos encontrar el modo de recoger y almacenar agua de lluvia.
Acondicionamiento de Temperatura. Para nuestra salud es importante estar cómodos, para lo cual también será importante que nuestra casa tenga una Temperatura y Humedad agradables.
Para nuestra comodidad y tranquilidad es importante evitar dependencias externas, es decir: deberíamos poder construir y mantener nuestra casa con todo que tenemos a nuestro alcance y nos proporciona la naturaleza del terreno en que decidiremos construir nuestra casa.

Reducir dependencias externas

Comida. Procurar subsistir con lo que nos proporciona la naturaleza, por lo será conveniente tener variedad de árboles frutales, un invernadero e incluso una pequeña granja si deseamos disponer de huevos, leche y/o carne.
Bebida. En este apartado procuraremos recoger toda el agua de lluvia que podamos necesitar, tanto para usos sanitarios como para bebida. Aunque también podemos beber zumos de frutas.
Calefacción. Para evitar dependencias externas deberíamos utilizar calefacción solar, aprovechar el efecto invernadero y estufas de leña para cuando no hay suficiente sol.
Refrigeración. Hay que evitar el uso de aparatos de aire acondicionado, y por tanto diseñar una aireación adecuada y aprovechar las sombras naturales de los árboles y/o crear nuestras propias sombras artificiales.
Agua Caliente Sanitaria. Para calentar el agua deberíamos utilizar energía solar o leña cuando el calor del sol sea insuficiente.

  1. La orientación adecuada para cada elemento

La orientación de una vivienda es uno de los parámetros a considerar cuando se afronta el diseño de una vivienda de nueva construcción. Si bien es cierto que el planeamiento urbanístico es un condicionante que limita la opción de poder elegir la orientación más adecuada, especialmente en zonas ya consolidadas, también es verdad que dada una orientación impuesta, podemos ubicar cada uno de los elementos de nuestra vivienda de la forma más efectiva posible. Por ejemplo: tenemos que colocar ventanas diferentes a norte y a sur, no tratarlas todas por igual. La orientación también influirá, no sólo en el diseño y selección de las ventanas, sino también en la distribución interior de la vivienda, en la posibilidad o no de colocar un invernadero a sur, suroeste o sureste, en el diseño de la cubierta si estáis pensando en instalar paneles solares térmico o bien fotovoltaicos, en la posibilidad de colocar un molino de viento (mini-eólica) y si hay presencia de vegetación que proteja o no de la radiación solar excesiva si no interesa, yo que permita modificar el grado de exposición al viento.

  1. Los combustibles: energía primaria, útil y neta

Para saber si se hace un consumo eficiente de un combustible en una vivienda, es importante conocer5 no sólo el rendimiento energético del aparato que utiliza dicho combustible en su funcionamiento, sino también, qué consumo energético implica la transformación de la materia prima utilizada para obtener dicho combustible. Estamos hablando de la energía primaria en este último caso. Un ejemplo evidente es la producción de electricidad a nivel nacional, fabricada a partir del carbón o del petróleo. Menos del 50% de la energía contenida en el carbón o en el petróleo, es la que se transforma en electricidad, y de aquí hay que restar las pérdidas por transporte hasta el punto de consumo. Realmente se está aprovechando -energía neta-, la cuarta parte de la energía contenida en la materia prima inicial  ¿No prefieres utilizar la materia prima directamente en tu casa con un aparato con buen rendimiento energético o que utilice un combustible con mayor rendimiento? Si a ello le sumas un buen aislamiento térmico de la vivienda, el ahorro en consumo energético puede ser muy significativo, de ahí la importancia de reducir laenergía útil o lo que es lo mismo, la demanda energética.

Aislamiento.

El aislamiento térmico de la casa también es muy importante en el momento de ahorrar energía en calefacción. Ya que nos permite conservar el calor en invierno y el frescor en verano.
Por lo que resulta especialmente importante el aislamiento de los muros y la cubierta, hay que evitar las corrientes de aire a través de juntas, puertas y ventanas, que deberían ser de doble vidrio y de madera.

  1. El aislamiento, dónde y para qué

El aislamiento térmico permite reducir el consumo energético de las instalaciones térmicas, ya que se reduce la demanda energética de los espacios interiores. La decisión de dónde colocar el aislamiento en los cerramientos, si en el interior o bien en el exterior, dependerá en primer lugar del uso de la vivienda, es decir, si se va a utilizar de continuo, o por el contrario sólo se va a ocupar de forma esporádica; y también dependerá si la envolvente térmica de la vivienda está formada por materiales ligeros o bien pesados, es decir, con gran inercia térmica. Por otro lado, la colocación del aislamiento también dependerá del riesgo de condensaciones. El contenido de humedad en un material aislante reduce significativamente sus propiedades como tal.

Ventilación.

La importancia de la ventilación aparece en verano. Tanto esfuerzo en obtener el calor del sol para no tener frío en invierno, sería un gran inconveniente en verano, si no consideramos el diseño de una buena ventilación.

  1. El coeficiente “k” y el comportamiento energético

El coeficiente K nos recuerda la ya derogada normativa básica de edificación NBE CA-88. Se trata de un valor que determina la cantidad de calor en W, que se transmite a través de un elemento  de la envolvente, por cada m² de superficie y diferencia de grados ºC entre el interior y el exterior, por unidad de tiempo. Este valor nos sirve para saber la cantidad de energía que se pierde, y que por lo tanto hay que aportar para mantener el confort térmico interior, por ejemplo, cada hora. De ahí la importancia del aislamiento térmico completo de la vivienda.

  1. La ventilación accidental y la eficiencia energética

La ventilación accidental es todo el aire incontrolado que entra en el interior de la vivienda a través de ventanas, puertas, conductos mal sellados, etc… El aire que entra sustituye al aire interior acondicionado, incrementando la demanda energética hasta en un 15%. No hay que confundir este tipo de ventilación, con la ventilación controlada para garantizar la calidad del aire interior. Además una ventilación adecuada es necesaria para reducir el riesgo de condensaciones, y por lo tanto de formación de moho, además de olores.

  1. El confort térmico ¿De qué depende?

Es difícil cuantificar el confort térmico puesto que depende de muchos factores: la actividad que se desarrolle, la ropa que lleven puesta los usuarios y su estado anímico, etc.. Se pueden considerar unos valores de referencia como son la temperatura del aire,  la humedad, las temperaturas superficiales del espacio interior y de la ventilación, para definir el confort térmico. No obstante, al final lo que importa es cómo interactúan las personas desde el punto de vista térmico, con el entorno inmediato, es decir, en el interior de la vivienda. En este caso si es importante tener en cuenta que el ser humano intercambia calor por radiación y por convección, a través de la piel. A partir de aquí el intercambio de calor se produce entre la piel y la masa de aire, y entre la piel y las superficies de paredes, techos y suelos. Una vez tenemos esto claro, el confort térmico dependerá, del tipo de instalación térmica -calefacción y/o refrigeración-, del grado de aislamiento de la vivienda y la distribución de temperaturas en el interior de la vivienda, y finalmente, de algo evidente, la ropa que llevemos puesta.

  1. El calor solar

No es la primera vez que hablamos de la energía solar y de todas sus aplicaciones. Es la energía más universal con diferencia. El calor solar obtenido de la radiación solar, se puede aprovechar para obtener agua caliente para consumo -ACS- y para calefacción, pero también para introducir ganancias solares a través de ventanas y de invernaderos. Si a esto le sumamos una reducción de la demanda mediante una serie de prácticas sencillas como aislar tuberías, instalar aireadores en grifos, adaptar hábitos de consumo de agua caliente a la presencia o no de sol, conseguiremos el máximo aprovechamiento de la energía solar, además de reducir el consumo de combustibles convencionales.

  1. La energía mini-eólica: el equipo, dónde situarlo y para qué

Los molinos de viento sirven para producir electricidad a partir de la energía cinética generada debido a las corrientes de aire. Es lo que conocemos como energía eólica, que a nivel casero o de vivienda se denomina mini-eólica. La instalación de un aerogenerador para producir la electricidad de una vivienda es una alternativa eficiente en zonas donde exista mucho viento y éste sea aprovechable. En este caso habrá que estudiar varios factores: dónde colocar el molino, el tamaño y la potencia del aparato, la torre si hiciera falta, el diseño del molino y las operaciones que habrá que realizar para su mantenimiento, la demanda eléctrica de la vivienda y las baterías para su almacenamiento.

Calefacción Solar.

También podemos utilizar Colectores Solares de Aire o de Aluminio para calefacción (o apoyo a la calefacción), con lo que podemos conseguir un buen ahorro en combustible para calefacción.
Cocina Solar.

Este dispositivo tan ingenioso nos permitirá cocinar sin el constante peligro del gas, ni las facturas de electricidad.
Funcionar exclusivamente con energía solar, por lo no hay contaminación durante su funcionamiento.

Estufas de Leña, Rocket o Calderas de Biomasa.

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El uso de estufas de leña Rocket o calderas de biomasa para cuando el sol o los sistemas de calefacción solar térmica, no es suficiente, nos permite prescindir del gas o la electricidad, es decir de dependencias externas. Ya que teniendo nuestra casa situada en el campo con sus correspondientes árboles frutales, siempre tendremos leña disponible.

Aerogeneradores.

Un aerogenerador es el dispositivo que nos permitirá obtener electricidad mediante la fuerza del viento. Por lo que podremos obtener suficiente electricidad para el funcionamiento de la mayoría de los electrodomésticos. Electricidad que podemos almacenar en baterías para poder utilizarla cuando sea necesario

  1. Aislamiento en muros

Para el aislamiento de muros es importante empezar analizando el tipo de fachada: si es un muro macizo, o bien dispone o se va a diseñar con cámara de aire. Para aislar los muros de viviendas existentes, se puede optar bien por rellenar la cámara con aislamiento, bien añadirlo por el interior, o bien colocarlo por el exterior. En el caso de obra nueva, se puede elegir la posición del aislamiento y su espesor, como ventaja y en comparación con el aislamiento de muros existentes que se pretenda mejorar. Es importante elegir bien el tipo de aislamiento según su posición en el cerramiento. Hay que tener en cuenta la necesidad o no de colocar una barrera corta-vapor, o bien ventilar la cámara de aire que exista con aislamiento, para evitar la formación de humedades, que pueden reducir las propiedades aislantes del aislamiento térmico. Además, la clase de reacción al fuego y la capacidad para absorber agua o vapor de agua del material aislante, determinarán -según normativa de aplicación- el tipo de aislamiento más adecuado, en función de cómo vaya protegido o si está en contacto directo con el aire, bien interior o exterior.

Afortunadamente existen subvenciones para acometer obras de rehabilitación en edificios existentes, incluso de la eficiencia energética.

  1. Aislamiento en cubiertas

La cubierta es un elemento que forman parte de la envolvente térmica de los edificios, al igual que los muros de fachada, los huecos, las medianeras, etc.. En primer lugar hay que diferenciar las cubiertas inclinadas de las cubiertas planas, ya que la forma de aislar cada tipo de cubierta es diferente. Las cubiertas inclinadas pueden ser ventiladas, porque disponen de un espacio no habitable que actúa como espacio de transición entre los espacios habitables y el exterior, donde hay corrientes de aire que disipan la humedad; y también pueden ser no ventiladas. El aislamiento térmico se puede colocar bien, en el suelo del espacio no habitable, o bien pegada a la cubierta por el interior cuando la cubierta no es ventilada, y no dispone de este espacio intermedio ventilado. Es importante no tapar los orificios o rejillas por donde ventila la cubierta, cuando se vaya a colocar el aislamiento térmico. Aislar una cubierta inclinada por el exterior es otra fórmula, pero su idoneidad dependerá del tipo de cubierta y de cómo ventila.

En las cubiertas planas, el aislamiento se puede colocar bien por el interior, bajo el forjado de cubierta, o bien por el exterior. En este último caso, si el aislamiento se coloca sobre la impermeabilización de la cubierta, habrá que poner un material pesado de protección, bien grava o bien un pavimento de acabado. Estas cubiertas se llaman invertidas, y hay que tener la precaución de comprobar, que la estructura va a soportar la carga extra que estamos colocando encima, bien si protegemos el aislamiento térmico con grava o con pavimento pesado.

En todos los casos, hay que pensar en la necesidad de colocar una barrera corta-vapor para evitar no sólo la formación de condensaciones, sino también evitar que la humedad llegue al aislamiento desde el interior de la vivienda. Por otro lado, según el grado de exposición a la lluvia o entrada de agua, habrá que elegir el material aislante con propiedades hidrófugas, o bien asegurar que queda protegido de forma adecuada con otros materiales impermeables.

  1. Aislamiento de depósito y tuberías

Es una estrategia que hemos comentado al principio de este artículo. El rendimiento de las instalaciones térmicas para producir agua caliente sanitaria, mejora si aislamos tuberías de agua caliente y depósitos de acumulación que mantienen la temperatura del agua almacenada, especialmente si estos elementos se colocan en espacios no habitables y fuera de la envolvente térmica de la vivienda, como pueden ser garajes, cuartos de instalaciones o altillos.

  1. Aislamiento del suelo

Cuando se afronta el aislamiento térmico del suelo de una vivienda, hay que comprobar antes cómo se ha construido, en el caso de una vivienda existente, o cómo se va a construir, en el caso de obra nueva. El suelo de un edificio o de una vivienda es otro elemento de la envolvente térmica, y por lo tanto hay que aislarlo desde el punto de vista térmico, y también protegerlo de la humedad. Puede que se haya diseñado o que se haya construido en contacto más o menos directo con el terreno -sobre él-, o bien que exista una cámara sanitaria ventilada entre el suelo y el terreno. En ambos casos se puede aislar bien por debajo del suelo, o bien por encima. En el caso de suelos ya construidos las opciones se reducen. Otro aspecto importante tiene que ver con la impermeabilización. Es importante evitar el contacto del aislamiento térmico con el agua, ya que la humedad afecta a sus cualidades aislantes reduciendo sus prestaciones térmicas. La humedad se evita con una buena ventilación, o bien colocando en el lugar adecuando, una barrera anti-humedad. Por último, la ubicación del aislamiento dependerá del grado de inercia térmica que queramos conseguir en función de si la vivienda se va a utilizar de forma esporádico, o bien de forma continua.

  1. Contraventanas

Las contraventanas es un elemento poco común en la construcción actual de edificios. Bien colocadas, cuando son necesarias, se convierten en una medida pasiva que reduce las pérdidas de calor hacia el exterior, que se produce a través de los cristales. Su funcionamiento es muy eficiente si un día de invierno al caer la noche cerramos las contraventanas colocadas en el interior. El espesor del aislamiento recomendado en una contraventana va de los 25mm a los 50 mm, y permite reducir hasta en un 80% las pérdidas de calor a través de los vidrios de las ventanas.

  1. In/ex-filtraciones de aire

El primer paso consiste en localizar las corrientes. Como hemos comentado antes, las corrientes de aire se traducen en una pérdida de energía innecesaria, cuando el aire exterior no acondicionado entra en la vivienda. Una vez están localizadas las fisuras, agujeros, juntas o aberturas, se busca la solución adecuada a cada caso específico. En el caso de que se vaya a construir la vivienda, lo más efectivo sería incluir en la envolvente térmica una barrera que prevenga de las infiltraciones de aire a su través. La construcción de un porche cerrado, de manera que haya una ‘doble puerta’ que prevenga de la entrada de aire no deseado en el interior de la vivienda, también es un recurso eficiente.

  1. Vidrios en huecos

La influencia de las pérdidas de calor a través de vidrios, en comparación con el resto de elementos de la envolvente térmica, dependerá del porcentaje de acristalamiento, respecto de la parte opaca en fachadas y cubiertas. Instalar un doble o triple acristalamiento permite reducir las pérdidas energéticas, aunque habrá que valorar cada caso específico para determinar el tipo de acristalamiento más adecuado. Además las ventanas que se vayan a instalar, tendrán que ser estancas en su conjunto, para reducir las pérdidas energéticas debidas a infiltraciones de aire, y el acristalamiento deberá estar correctamente sellado para garantizar que la cámara es estanca, y reducir así el riesgo de condensaciones en su interior.

  1. Las condensaciones

Las condensaciones en los espacios interiores se produce en superficies frías -por debajo de la temperatura de rocío- debido a que el aire frío puede contener menos vapor de agua, y al bajar la temperatura se condensa. Pueden aparecer condensaciones no sólo en vidrios fríos, sino también en muros, suelos y techos, con el riesgo de aparición de moho que esto supone. Las condensaciones en el interior de las viviendas se produce en las zonas húmedas -cocinas y baños- y en los dormitorios debido a la respiración de los ocupantes durante la noche. La ventilación controlada -abrir ventanas, sistema natural o mecánico de ventilación- reduce el riesgo de condensaciones. También influye el grado de aislamiento térmico en cerramientos opacos, para garantizar que la temperatura en la envolvente térmica está por encima de la temperatura de rocío.

Existen equipos de ventilación con dispositivos que detectan el aumento de la humedad haciendo que el sistema de ventilación se ponga en marcha cuando hay riesgo de condensación, evitando así un consumo energético alto debido a una ventilación excesiva. Además de esto, también contribuye el uso de materiales naturales que regulen la humedad como la madera, el lino, el algodón o la arcilla -siempre siendo conscientes de sus limitaciones. Finalmente habrá que considerar en el diseño de los cerramientos la necesidad de incluir una barrera corta-vapor y/o cámara de aire ventilada, cuando la colocación de aislamiento térmico no es suficiente para reducir el riesgo de condensaciones en superficie o bien intersticiales. Recordemos que el aislante térmico pierde sus propiedades aislantes si se moja.

  1. Calefacción con leña

La instalación de calefacción con leña –biomasa– es una decisión que hay que estudiar para cada caso específico. Dependerá de muchos factores y no siempre será la opción más adecuada. Habrá que analizar la potencia necesaria, el tipo de aparato calefacción de leña más adecuado, la disponibilidad del material combustible, capacidad de almacenamiento, etc.. Sin duda. la mejor opción antes de todo esto. consiste en aislar térmicamente la vivienda de la mejor manera posible, y eliminar las corrientes de aire innecesarias, para reducir la demanda de calefacción, y no tener que depender de instalaciones de apoyo.

  1. Instalación de paneles solares

La instalación de paneles solares es una manera eficiente de conseguir agua caliente para uso sanitario o bien para calefacción. Habrá que adaptar nuestras costumbres a la presencia o no de sol a lo largo del año, pero una vez controlado el sistema, puede convertirse en un buen aliado a la hora de ahorrar en consumo de energía necesaria para obtener agua caliente. El mercado tiene oferta de este tipo de colectores. Si la economía es un problema, este libro te explica cómo construir tu propio panel solar: materiales, componentes, montaje, etc.. incluso cómo calcular la capacidad del colector.

  1. Techo solar

El techo solar utiliza la misma energía solar que los paneles instalados en cubierta, para obtener agua caliente, pero su funcionamiento es diferente. En realidad es una alternativa a la instalación de los colectores, pero más económica y también menos eficiente. En este libro os explica cómo construirlo y cómo funciona.

  1. Invernadero

7Puede que cuando leas esto te venga a la mente las casas victorianas típicas del Reino Unido, sin embargo el diseño y la imaginación permiten hacer adaptaciones de este elemento, que pueden funcionar perfectamente en la construcción actual de edificios. Un invernadero puede ser una construcción muy eficiente desde el punto de vista térmico, ya que si está bien orientado y construido, puede aportar a la vivienda ganancias de calor de forma gratuita. También sirve para cultivar verduras y frutas fuera de temporada. En el libro se comenta que es difícil cuantificar el aporte energético de un invernadero, pero afortunadamente en la actualidad contamos con software especializado que nos permita evaluar su comportamiento energético y por lo tanto medir su eficiencia energética, e incluso su amortización con el ahorro energético obtenido.

También es una buena opción la construcción del invernadero adosándolo a nuestra casa, el cual nos proporcionará una buena cantidad de comestibles, además de una fuente de calor y aislamiento del frío. Por otra parte también es muy interesante y recomendable disponer de nuestros propios árboles frutales en las inmediaciones de la casa, otra buena fuente de alimento tan ecológico como nosotros queramos. Es decir, a gusto del consumidor.

  1. Cocina sin combustible

La tecnología alternativa tiene que ver con la construcción de viviendas, y también ofrece soluciones alternativas en actividades de nuestra vida diaria como puede ser cocinar. En este libro te explica cómo construir un horno solar, cajas con materiales naturales para cocinar conservando el calor, o cocinas que también hacen la función de calefacción.

  1. El molino de viento

Si la economía es un problema, este libro también te explica cómo diseñar y construir tu propio molino de viento, sin olvidar ninguna de sus piezas para su funcionamiento. Si eres un emprendedor nato amante de las energías alternativas, quizás te sirva de inspiración para crear tu propio prototipo.

  1. El aprovechamiento del agua de lluvia

Aprovechar el agua de lluvia es tan fácil como recoger el agua a través de la cubierta del edificio y 8canalizarla hasta un depósito. El suministro de agua potable que tenemos en nuestras viviendas implica la construcción de una infraestructura muy costosa económicamente hablando: presas, canalizaciones, depuradoras, etc.. Reciclar el agua de lluvia en nuestra propia casa para determinados fines, sirve para reducir la demanda de agua potable de la vivienda, y  por lo tanto se traduce en un ahorro económico en la factura que pagamos cada mes, en una reducción general de la carga de las instalaciones municipales, y posiblemente en una mejora de la  calidad del agua potable suministrada.

  1. Depósito de agua de lluvia

La recogida de lluvia para su posterior utilización es una práctica sencilla para la que no hace falta una gran infraestructura. Se puede recoger el agua de lluvia captada en la cubierta y hacerla conducir hasta un depósito para su almacenamiento y posterior reciclaje. El depósito puede ser desde uno o varios bidones en superficie, hasta una cisterna, bien enterrada o bien también en superficie. Ojo! Habrá que incluir un rebosadero, como bien se explica en el libro.

Recogida del Agua del Aire.

También podemos recoger la humedad del aire para obtener agua cuando no llueve, tal y como lo hacen los aparatos deshumidificadores.

  1. Protección contra el viento no deseado

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La vegetación puede ser un gran aliado si lo que necesitas es proteger la vivienda de la exposición al viento. Esta alternativa puede consistir bien un simple seto, o bien en el extremo opuesto, una pantalla de árboles. En cualquier caso hay que estudiar antes de nada, el tipo de terreno del que se dispone, el grado de exposición a los agentes atmosféricos, la velocidad de crecimiento de las plantas y la altura que alcanzarán, el tipo de árbol o de seto más adecuado, etc. También se puede instalar una enredadera, que sirva como aislamiento permanente durante todo el año, o bien que sólo proteja de la radiación directa en verano.

Conservación de Alimentos.

Como alternativa al frío, podemos utilizar cámaras de ozono, para la conservación de los alimentos. Obteniendo algunas ventajas, menor consumo de electricidad y menor enfriamiento de la casa en invierno, y por consiguiente menor coste económico y ambiental.

 

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