Casas enterradas ¿hogar del futuro ?


    La primera impresión que transmite el hecho de vivir bajo tierra no resulta muy atractiva, pero lo cierto es que es muy ventajoso si una vivienda de estas características se construye de forma adecuada. Entonces, habitar en cuevas parece ideal para alcanzar las mejores condiciones de bienestar y comodidad. De hecho, cualquier edificación levantada por el hombre en la intemperie es mucho más difícil de acondicionar que una cueva o una vivienda enterrada.

¿Qué son las casas enterradas?
    En español se suelen conocer como viviendas enterradas o casas bajo tierra, pero en el habla inglesa se emplea un término más apropiado: casas protegidas por tierra (earth sheltered houses). En esencia, se trata de construir un inmueble o vivienda en el que algunas de sus paredes e incluso el techo se cubren de tierra. 
    Existen diferentes tipos de construcciones enterradas, desde viviendas plenamente excavadas en un terreno aprovechando colinas o laderas, a edificaciones enterradas de manera artificial, para las cuales se necesita el uso de excavadoras, retroexcavadoras, cargadoras u otro tipo de maquinaría de construcción.
    Este tipo de viviendas cuenta con ejemplos precedecesores muy antiguos. Uno de los primeros ejemplos tiene más de cinco mil años. Nos referimos al asentamiento de Skara Brae (Neolítico), al norte de Escocia, en las Islas Orkney. Respecto a nuestra historia más reciente, las casas bajo tierra cobraron un considerable protagonismo en la década de los setenta, cuando la crisis del petróleo forzó a muchos arquitectos a considerar propuestas más ecológicas y sostenibles. No obstante, pese a dicho auge en los setenta, continúa siendo una costumbre poco habitual, salvo en lugares aislados como Islandia, donde las casas enterradas son una tradición desde hace siglos. Algunas de estas casas más populares están incluso catalogadas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

    Ha pasado muchísimo tiempo desde la utilización de vigas de madera y piedra para las estructuras del asentamiento de Skara Brae. Hoy en día, el material que más se emplea es el hormigón, al que se da forma con cerchas a modo de cúpulas, o bien, se construyen directamente muros rectos a los que se le arroja tierra con la excavadora formando un talud. Así, se puede lograr aislar la vivienda de manera rápida y eficiente.

Ventajas ecológicas de las casas bajo tierra


    Este tipo de solución habitacional que ofrecen las casas enterradas e integradas en la naturaleza son una óptima solución para los tres grandes riesgos a los que se enfrenta el planeta: ecológico, económico y energético. 
    Con un aspecto muy parecido a las casas de la raza ficticia de los Hobbits creada por Tolkien, este tipo de diseño alternativo de inmuebles pretende dejar de lado los inhóspitos edificios de pisos similares a las colmenas para dar paso a unas viviendas inmersas en la naturaleza, las cuales ofrecen múltiples ventajas respecto a la habitabilidad, combatiendo, a su vez, el excesivo gasto energético y el enorme coste de las viviendas convencionales.
    Y es que una ventaja fundamental de las casas enterradas es la temperatura. Es decir, la tierra ofrece un aislamiento natural que hace que la vivienda conserve una temperatura constante. Así pues, ofrece un ambiente fresco en verano y cálido en invierno sin la necesidad de abusar del aire acondicionado ni de la calefacción, por lo que el ahorro energético resulta notable. Asimismo, el uso de placas solares en este tipo de viviendas incide aún más en el ahorro de energía.
    En las casas enterradas las tareas de mantenimiento se reducen en gran medida. Estas labores serían únicamente de jardinería. Además, si el diseño y la proyección de la vivienda son los adecuados, puede ser tan luminosa y estar tan ventilada como una vivienda convencional.                    También, cabe destacar que se integra totalmente con el paisaje, proporcionando un aislamiento acústico mayor y una fusión con la naturaleza.   
    La estructura en forma de cúpula de hormigón reforzado, que se utiliza en muchas de las viviendas de este tipo, minimiza el coste de la obra, puesto que no implica recurrir a muchas máquinas de construcción o mucha mano de obra. De tal manera, el coste de la construcción se reduce hasta cinco veces, y la ejecución de la obra es sumamente rápida, lo que también supone un importante ahorro económico.
    El daño ecológico es mínimo a pesar de la evidente transformación del espacio natural, puesto que se restituye el terreno que ha sufrido la modificación, minimizando así el impacto. Se emplean componentes del mismo medio natural, por lo que la cantidad de residuos sobrantes es prácticamente nulo.


    En definitiva, estos edificios son altamente eficaces, además de ser más baratos que las construcciones convencionales, ya que se emplea menos mano de obra y menos máquinas de construccion (hormigón, mini excavadora…). En muchos casos, estos hogares incluyen tratamiento de las aguas, así como invernaderos como fuente de calor y alimentos. El empleo de la geotermia o de las placas fotovoltaicas reduce al mínimo el gasto en fluido eléctrico, y el agua sigue un mecanismo de depuración que permite el autoabastecimiento total de estas viviendas.

Publicado por Stéphanie Roblin

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