Los bosques frenan, de momento, el aumento de CO2 y el cambio climático


“En la hora del nacimiento, un árbol hermano para enraizar.
Un árbol en la hora de la muerte para conducirnos.
Un árbol guardián que custodia nuestra casa.
El árbol en la plaza para la unión del pueblo.
Un árbol templo para la boda, la fiesta y para hablar con el cielo.
Un árbol rey en el centro de la nación para inspirarnos.
Un árbol al principio.
Un árbol en el ombligo del tiempo.
Y un árbol antes del fin.
Y en esta hora oscura millares de árboles medicina para sanar al hombre y a la tierra.
   Para mí, los árboles han sido siempre los maestros más penetrantes. Yo los venero cuando viven en tribus y familias, en bosques y manglares…Ellos luchan con toda la fuerza de sus hojas por una sola cosa: realizarse según sus propias leyes, construir sus propias formas, representarse a ellos mismos; nada es más sagrado ni más ejemplar que un árbol hermoso y fuerte”. (Herman Hesse, “Árboles”, Natural Resources Journal, 1980).

Casi 17 millones de hectáreas de bosque desaparecen cada año, una cifra sin duda aterradora si consideramos la importancia que tienen en nuestra vida. La deforestación o la tala indiscriminada es un problema de consecuencias terribles, no sólo para el planeta, también para la supervivencia de nuestra propia especie.

Los árboles, los bosques interactúan con el suelo, con infinidad de animales, con otras plantas, con la lluvia, con el viento; cuando los perdemos, se rompen los lazos con todas esas cosas y los ecosistemas se desequilibran.

De la conservación de los bosques depende nuestro futuro.

¿Quién no se ha sentido alguna vez acariciado por una magia especial al entrar en un bosque antiguo?. Los árboles y los bosques, no sólo nos ofrecen beneficios materiales, además nos regalan sus sonidos, sus aromas, su frescor, su belleza, nos envuelven en una tranquilidad y bienestar casi mística.

Conocer el funcionamiento de los bosques como ecosistema tiene una gran importancia en Permacultura. El bosque debe ser una inspiración y un modelo en nuestros diseños, el maestro que nos guía. En un bosque podremos encontrar ejemplos de prácticamente todos los principios de diseño de la Permacultura.Tras observar los bosques, estudiarlos, sólo después podremos crear sistemas sostenibles.

Un estudio liderado por el CREAF constata que la disminución de las deposiciones de contaminantes, y sobre todo el incremento de CO2 atmosférico, han estimulado la fotosíntesis y el secuestro de carbono por parte de los bosques. Es clave entender cómo circula el carbono entre la atmósfera, los seres vivos, los océanos y los suelos para anticipar los efectos del cambio climático.

El bosque de Brasschaat, situado al norte de Bélgica, junto a Holanda, es un bosque templado caducifolio y uno de los emplazamientos utilizados durante 14 años para la investigación. Autor: Johan Neegers (CC BY-SA 3.0)

El aumento del CO2 en la atmósfera es el gran responsable del cambio climático y el calentamiento del planeta. Por ello es importante conocer el ciclo del carbono y qué mecanismos modifican como circula por la Tierra. Un estudio publicado en la revista Nature Scientific Reports, y en el que han participado varios investigadores del CREAF, destaca que el ciclo del carbono y los efectos del cambio climático varían en función de un complejo entramado de interacciones entre los componentes de la atmósfera —gases que la forman, contaminantes y emisiones humanas, y otras partículas.

La investigación ha analizado 23 bosques de Europa y los Estados Unidos y ha comprobado que los bosques han fijado un 1% más de carbono cada año desde 1995 hasta 2011.

El artículo primero evalúa como ha interaccionado el CO2 de la atmósfera con los bosques. Los vegetales absorben el CO2 para crecer mediante la fotosíntesis. Si aumenta el CO2 en la atmósfera la fotosíntesis es más eficiente porque las plantas tienen más carbono disponible, y por tanto, crecen más, como cuando se utiliza un fertilizante. La investigación ha analizado 23 bosques de Europa y los Estados Unidos y ha comprobado que los bosques han fijado un 1% más de carbono cada año desde 1995 hasta 2011.

De este modo, durante las últimas dos décadas, los bosques han sido unos grandes aliados para frenar el cambio climático. Se estima que han secuestrado de media el 30% del CO2 emitido por la actividad humana. Sin embargo, otros estudios alertan que este efecto fertilizante se está reduciendo y que los ecosistemas terrestres, saturados y limitados por la falta de agua y otros nutrientes como el azufre y el nitrógeno, cada vez pueden capturar carbono a menor ritmo y podrían pasar a emitir más de lo que absorben.

Por otra parte, según los autores, los bosques ahora son más productivos gracias a que la mejora de políticas ambientales ha frenado la deposición de azufre y nitrógeno provenientes de gases contaminantes en los ecosistemas. Estos dos elementos son los principales responsables de la lluvia ácida, y con su reducción ha mejorado la salud de los bosques. Sin embargo, el estudio pone de manifiesto que el entramado es tan complejo que hay que tener en cuenta la menor llegada de nitrógeno al ecosistema. Esto lo puede haber convertido en un nutriente escaso y provocar que el crecimiento de las plantas, y la consecuente captura de carbono atmosférico, se frenen.

“Por lo tanto, hay que considerar todos los elementos que componen la atmósfera y cómo fluctúan en ella. El flujo o movimiento de carbono a través de los ecosistemas responde a un conjunto complejo de relaciones que estimulan a la vez la captación y la emisión de carbono”, explica el autor principal del estudio e investigador del CREAF y de la Universidad de Amberes, Marcos Fernández Martínez.

Efectos de la lluvia ácida en un bosque de la República Checa. 

El cambio climático aún no es el principal responsable de los cambios en el balance de carbono

El estudio también ha servido para demostrar que, de momento, el cambio climático no ha sido el único responsable de modificar la capacidad de los bosques para emitir y capturar carbono. En ninguno de los 23 bosques estudiados, ni la temperatura ni las condiciones hídricas —dos condiciones propias del clima— no han cambiado significativamente durante el período de tiempo que ha durado el estudio (de 10 a 19 años según el lugar). Por lo tanto, “debe haber sido la disponibilidad de nutrientes y de CO2, y la presencia de contaminantes los máximos responsables de que haya cambiado el balance de carbono, no el clima. Pero es posible que a partir de ahora sea el cambio climático, más intenso cada vez, quien más afecte al balance del carbono a nivel mundial”, alerta el investigador.

Finalmente, el estudio remarca la necesidad de obtener datos de periodos más largos y de otras regiones de la Tierra para poder compararlas y ver cómo afecta en general la deposición de elementos y el cambio climático en el flujo del carbono. “Las tendencias serán diferentes ya que se espera que los estados emergentes aumenten la deposición de azufre y nitrógeno, como han estado haciendo los países occidentales hasta hace pocas décadas”, concluye Marcos Fernández Martínez.

ARTÍCULO

Fernández-Martínez M., Bartrons M., Sardans J., Verger A., Peñuelas J, et al.(2017). Atmospheric deposition, CO2, and change in the land carbon sink. Scientific Reports 7: 9632. DOI 10.1038/s41598-017-08755-8

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Herman Hesse y los Árboles

EL VALOR ECOLÓGICO DE LAS HOJAS SECAS


El acolchado o mulching protege el suelo mediante una cobertura que hace de barrera física. Protege el sustrato y los microorganismos que viven en él frente a inclemencias climáticas como quemaduras por el sol, variaciones bruscas de temperatura, erosión por el viento, lluvia intensa que puede provocar encharcamientos. Ayuda a mantener la temperatura adecuada en la zona de las raíces, conservando el calor en invierno y el frescor en verano. Reduce la pérdida de agua por evaporación y proporciona sombra al suelo, ambas cosas hacen que la humedad del sustrato se mantenga mejor.

Si se utilizan materiales orgánicos como componentes del acolchado o mulching, se colabora con la fertilización del sustrato ya que, a largo plazo, acabarán por descomponerse e incorporarse al suelo aumentando la cantidad de humus. Por consiguiente aumenta la biodiversidad y la actividad biológica gracias al aumento de la población microbiana en el suelo.

Tipos de Alcolchados:

Paja y heno, Helechos, Serrín, Corteza desmenuzada, Restos de poda triturados, Hierba o césped cortado, Hojas secas, Algas de agua dulce.   

Pero en este caso vamos a tratar sobre la importante función ecológica de las hojas secas (y por qué hay que dejarlas sobre el terreno)

Este año 2017 se han publicado dos estudios fundamentales:

1.- Uno se ha realizado en Alemania, y ha revelado que en los últimos 27 años la población de insectos se ha reducido en un 76%.  Los científicos advierten de un posible “armagedon ecológico” debido a que los insectos están en la base de la cadena trófica, y de ellos dependen una enorme variedad de especies vegetales y animales, así como de procesos biológicos.   La drástica caída de especies de anfibios, como ranas, sapos y lagartijas, así como de aves, murciélagos, etc., son fenómenos relacionados con la escasez de insectos.  Entre las causas están el uso de venenos en agricultura y jardinería y la destrucción de sus hábitats.

 

2.- El otro estudio publicado este año se ha realizado en Canadá, por el National Wildlife Federation nos habla precisamente de eso: de un aspecto de la destrucción de sus hábitats. Este estudio ha puesto de manifiesto el importante papel ecológico de las hojas secas que caen en otoño.  Al caer al suelo, las hojas no sólo nutren el suelo en su descomposición, sino crean las condiciones adecuadas para la reproducción de muchas especies.  Lombrices, mariposas, sapos, lagartijas y muchas especies de insectos ponen sus huevos en las hojas. Algunas especies de abejas y abejorros hacen su nido directamente en el suelo, si está sano y no compactado.  Las lombrices o los sapos comen las hojas, y los pájaros las utilizan para construir sus nidos.  Por ello, la jardinería actual, basada en criterios estéticos y simplistas y en una mal entendida “limpieza” es un auténtico desastre medioambiental. Y por eso los científicos advierten:   ¡¡dejad las hojas en el suelo!!

Como influye en la lluvia

Los árboles de hoja caduca cumplen otras importantes funciones.  Los bosques (especialmente de hoja caduca) son auténticos imanes de lluvia, y contribuyen a generarla.   Pero además sus hojas también generan lluvia por otra vía:  las bacterias pseudomonas syringae, presentes en las hojas y responsables de su descomposición, favorecen la conversión de la humedad de las nubes en gotas de lluvia.  Por eso es tan tan importante la presencia de árboles y arbustos de hoja caduca en los bosques y zonas verdes, y de setos vivos en las zonas agrícolas.

Hojarasca, humus y cambio climático

Otro efecto importante de las hojas secas es que su descomposición favorece la formación de humus.  Que la tierra sea fértil y rica en humus no es una cuestión menor. Si observamos esta imagen, es fácil constatar que la porción de tierra de la derecha, más oscura, es mucho más rica en carbono que la de la izquierda. Todo el carbono que se pierde del suelo va a la atmósfera, en forma de CO2.  La materia orgánica en el suelo, y en concreto las hojarasca, ayuda a incorporar carbono al suelo. Por eso el suelo de los bosques sanos (no los monocultivos de pino y eucalipto, claro) es tan oscuro.

Otro tema relacionado es el agua. Una tierra rica en humus y cubierta por vegetación es capaz de retener grandes cantidades de agua de lluvia, y ayudar a recargar los acuiferos y por tanto de sostener los ecosistemas desde la raíz.  Las tierras desertificadas no tienen capacidad de absorber agua, de modo que cuando llueve el agua arrastra la tierra suelta ladera abajo, causando peligrosas inundaciones en las zonas bajas y los cauces anteriormente secos.  Las sequías e inundaciones no son casuales, en gran parte están ligadas a la pérdida de vegetación y deterioro del suelo.

Resumiendo, retirar las hojas secas de parques, jardines y zonas verdes destruye los procesos de regeneración natural.  Por ello es imprescindible cambiar el actual paradigma de gestión de espacios verdes, basado en criterios estéticos y simplistas, por una jardinería regenerativa, que promueva la biodiversidad y la vida.  Si caen en asfalto, siempre se pueden recoger y depositar en parques y espacios naturales cercanos.   Eso y … ¡¡plantar árboles y arbustos!!

Fuentes :

http://isabelfernandezdelcastillo.com/

https://www.agrohuerto.com