ECOALDEAS EN ESPAÑA


Las ecoaldeas son aldeas ecológicas, pero la intuición no sirve para mucho más que para llegar hasta este punto, imaginar que son una especie de caseríos o pequeños pueblos en los que se lleva una vida armónica con el medio ambiente.

¿Pero, es exactamente esto?, más allá de esta primera aproximación de sentido común. Porque, entre otras cosas, el concepto de ecoaldea implica tanto aspectos relacionados con las tecnologías renovables como una filosofía vital distinta a la imperante, que apuesta por un estilo de vida diferente, auténtico y respetuoso con el entorno.


Las ecoaldeas y la permacultura

Hablar de una ecoaldea es necesariamente hablar de permacultura. Si la ecoaldea es sinónimo de una forma de vida alternativa y sostenible, de una comunidad solidaria que busca la autosuficiencia energética y alimentaria, la permacultura tiene que ver con ecosistemas agrícolas y hábitats sostenibles, integrando desde la producción agrícola hasta el espacio de vida, el paisaje, el reciclaje, la reutilización, los métodos de obtención de energía…

En realidad, en ambos casos se busca trascender la sostenibilidad para alcancar un resultado positivo, de productividad y reducción de polución, buscando, por ejemplo, una huella de carbono negativa y un superávit en generación de energía o en agricultura.
De hecho, puede decirse que la permacultura es el modus operandi, el alma o teoría básica de la vida en la ecoaldea, si bien cada una tendrá su idiosincrasia particular en función de un sinfín de factores.

Son muchas las piezas que han de encajar en ese ecosistema que se crea a partir de un asentamiento humano que busca encajar de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente los aspectos claves para la vida. Ese decir, idealmente dentro de ella el individuo ha de encontrar cubiertas sus necesidades vitales diarias, desde un hogar, el estudio y el trabajo hasta el ocio, la alimentación, la energía y demás. Salvo el uso de hospitales y otros servicios como el transporte de largas distancias, pongamos por caso.

Una salida a la crisis

En los últimos años, coincidiendo con el periodo de crisis económica, la opción de la ecoaldea ha recibido un importante impulso. Sin embargo, puede significar una tendencia pasajera, si bien hay otra tendencia de fondo que empuja a nivel mundial, y que no deja de crecer. Ese empuje imparable que lo ecológico está experimentando, por lo tanto, podría explicar también parte de su éxito.
Es así que la vida en una ecoaldea puede responder tanto al deseo de encontrar una salida a la falta de trabajo como a una opción que busca una alternativa a la vida urbana y a su pobre calidad de vida, alejada de la naturaleza y dominada por el absorbente consumismo.

Apostar por un mundo mejor

Fundar una ecoaldea o sumarse a ella, qué duda cabe, tiene un importante componente idealista. No se trata solo de dejar atrás la vida en la ciudad, su contaminación, gastos, la dependencia energética o la alimentación basada en la agricultura tradicional y las granjas industriales.
Llevar una vida cercana a la naturaleza, de forma responsable, es una forma de vida que nos da mucho más que una autonomía y salud. Se trata, en suma, de conquistar esa individualidad tan valiosa que nos acerque a un mundo mejor, equitativo, solidario y ecológico, en el que no se confundan valor y precio.

Mucha gente soñamos con dejar atrás la ciudad e irnos a vivir al campo en busca de una vida más auténtica y relajada. Pero dar ese paso no es tarea fácil, y una vez dado es posible que te lleves un buen chasco al darte cuenta de que tenías muy idealizada ese tipo de vida y que lo tuyo no es el azadón. Por eso no hay que tomar las cosas a la ligera y es conveniente contar con la máxima información posible antes de tomar cualquier decisión que pudiera ser irreversible. Una buena idea que proponemos es conocer el asunto de primera mano, in situ, con el fin de poder valorar si realmente estamos hechos para el entorno rural. Porque en internet no están todas las respuestas. Para ello sería importante tener un listado con todas las ecoaldeas en España, para poder programar una visita a una o varias de ellas. Ese trabajo ya lo han hecho en la web ecologista ideasverdes, así que aquí os dejamos el enlace correspondiente:

Dónde encontrar ecoaldeas en España

Fuentes: Ecología Verde, Ideas Verdes, Sindinero.org

Ecoagroconstrucción

SUSTITUTOS NATURALES DEL AZUCAR REFINADO


El azúcar es el “combustible” principal de la pandemia global de obesidad y es directa e indirectamente responsable de 35 millones de muertes al año por enfermedades como cardiopatías, diabetes y cáncer.

Estas representan más muertes que las que se atribuyen a las enfermedades infecciosas. Como los estudios científicos levantan la voz de alarma sobre el azúcar, un número creciente de consumidores busca alternativas más saludables. ¿Existe alternativas saludables al azúcar refinado; que tengan valor nutritivo o por lo menos que no sean potencialmente perjudiciales para la salud?

5 alternativas naturales

Stevia

De primero en la lista está stevia. Aunque no es necesariamente el edulcorante alternativo más popular, es sin duda el más dulce. Indígena de América Central y del Sur, la stevia es hasta 300 veces más dulce que el azúcar, pero no es realmente un azúcar. Por lo tanto, no tiene calorías y no eleva los niveles de glucosa en sangre. La stevia es tan dulce, que usualmente se mezcla con polvo de celulosa u otros agentes para que sea más fácil de usar y más agradable al paladar. La stevia se puede encontrar en la mayoría de tiendas naturistas, así como en muchos supermercados. Debe revisar bien la etiqueta debido a que algunos productos que contienen stevia también contienen altos niveles de azúcar.

Jarave de Agave

El jarabe de agave es nativo de México y es una alternativa muy popular. Parte de la popularidad del agave se debe al hecho de que su índice glucémico (IG) es 30 – menos de la mitad que el IG – 65- del azúcar refinado 65. Lo que esto significa es que el cuerpo digiere y absorbe el jarabe de agave de manera mucho más lenta que el azúcar. En lugar de picos repentinos en los niveles de insulina y glucosa en la sangre, éstos se elevan más lentamente. Dos tipos de jarabe de agave están disponibles comercialmente. Muchos consumidores prefieren el jarabe oscuro porque es menos refinado que la versión ligera y retiene pequeñas cantidades de vitaminas y minerales que se pierden en el proceso de refinación. Es alrededor de un 25 por ciento más dulce que el azúcar, y se utiliza de la misma manera que la miel.

Jarabe de arce / Jarabe de Maple

El jarabe de arce proviene de la savia de los árboles de arce que crecen de forma natural en las regiones más frías de América del Norte. Con un sabor rico a caramelo, el jarabe de arce ha sido durante mucho tiempo un aditivo favorito para panqueques y helados. El jarabe de arce natural puro es bastante costoso pero es una deliciosa y nutritiva alternativa al azúcar refinado, y además contiene proteínas, riboflavina, minerales importantes (magnesio, zinc, calcio y potasio) y un total de 20 antioxidantes diferentes. Si va a comprar jarabe de arce, tenga cuidado con las versiones baratas ya que estos productos contienen altos niveles de azúcar y sabores y colores artificiales.

Miel

La miel es probablemente el sustituto del azúcar más popular de todos. Aparte de su maravilloso sabor, la miel, al igual que el jarabe de arce, también tiene beneficios nutricionales. La miel es rica en vitaminas y también contiene ingredientes anti-microbianos, lo que probablemente explica su uso en la medicina popular. Aunque la miel tiene más calorías que el azúcar, también es más dulce. Debido a que los procesos de fabricación pueden eliminar mucho de los nutrientes de la miel, en la medida de lo posible, lo mejor es comprar las variedades más naturales. Busque miel orgánica o una variedad de producción local con el fin de obtener todos los beneficios de este edulcorante natural.

Azúcar de Coco

Aunque el azúcar de coco ha sido un edulcorante habitual en los platos asiáticos durante siglos, éste apenas comienza a ser conocido en los países occidentales. Al igual que el jarabe de agave, tiene un índice glucémico bajo (35), pero esa es sólo una de las razones por las que se está imponiendo de manera rápida. Cuenta con niveles mucho más altos de minerales importantes que cualquier otra tipo de azúcar, así como altos niveles de vitamina C. La Comisión para la Agricultura y la Alimentación del Banco Mundial (FAO) lo ha declarado como el edulcorante más sostenible del mundo, ya que proviene de un árbol que es ecológicamente beneficioso. A diferencia de la caña de azúcar, que deteriora el terreno donde crece, las palmas de coco reparan los suelos degradados, requieren de muy poca agua y producen entre 50 a 75 por ciento más azúcar por hectárea que la caña de azúcar.

 

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