Las Lagunas del Arroyo Ambroz, un vertedero ilegal recuperable


                              “Si realmente amas la naturaleza, encontarás la belleza en todas partes”                                  Vincent van Gogh

Hay que recordar que tras varias reuniones de la Mesa de MA en las que se expone por parte de algunos miembros la degradación que está sufriendo la zona se hacen una serie de visitas documentando visualmente el problema y se decide hacer un estudio poniéndolo en conocimiento de la junta municipal como al área de Medio Ambiente y así saber las responsabilidades tanto pública como privada.

Consciente de la gravedad del asunto del vertido incontrolado y del delito ecológico que se está perpetrando en esta zona de bajo perfil industrial en el distrito de San Blas-Canillejas, frente al barrio de Las Rosas, entre la M-40 y la R-3, la Mesa de Medio Ambiente del Foro Local solicita la limpieza de la zona y en un futuro crear vías ciclistas entre el término de Coslada, San Blas-Canillejas y Vicalvaro.

La propuesta fundamentada en la “degradación del paisaje, la contaminación del suelo y el alto riesgo de fuego en la zona por los enseres abandonados presenta un peligro para viandantes y ciclistas; además la entrada a la escombrera carece de barrera ni control”. Denuncian que “no consta un gestor de RCD (Gestión de Residuos de Construcción y Demolición)”

Recuperar el obstruido cauce del Arroyo de Ambroz que alimenta la lámina de agua de El Humedal es una de las viejas reivindicaciones de las asociaciones de vecinos de Vicálvaro a las que se suma ahora la Mesa de Medio Ambiente de San Blas-Canillejas.

La Ordenanza de los Espacios Públicos y Gestión de Residuos especifica que el Ayuntamiento de Madrid es competente en la limpieza de las vías y espacios públicos y para la gestión de los residuos urbanos o municipales generados. Igualmente en la vigilancia y en la limpieza de solares la Policía Municipal debe requerir el vallado de solares tanto privados como públicos.

La creación de una vía ciclista entre Coslada, Vicalvaro, San Blas-Canillejas y el Anillo Ciclista de Madrid. Además de recuperar las lagunas de las minas de sepiolita, el mayor yacimiento de este mineral en Europa.

Tras la propuesta presentada por parte de la Mesa de MA SBC  y aprobada en el pleno municipal del distrito de San Blas-Canillenas el 21 marzo de 2018 sobre la limpieza y viabilidad de la recuperación y creación de un espacio ecológico protegido en la zona y ribera del  Arroyo de Ambroz.

Es importante remontarnos al pasado de este enclave y las tierras que regaba y no son otras que las de los municipios de San Blas y Canillejas, Vicalvaro y Coslada.

Estos tres municipios al estar en el camino del Arroyo de Ambroz se beneficiaban cuando había precipitaciones. La zona de campos de lo que es ahora San Blas y Canillejas, tan solo se ha respetado algo por medio de un conducto que pasa por debajo de la M40.

Tras sobrepasar dicha autovía se intuye el cauce algo degradado  que alimenta las dos enormes lagunas ahora existentes por medio de filtración. La primera en forma de poza semicircular y la laguna más grande separada por un allanamiento del terreno provocado por maquinaria, pero que no impide que el agua filtre hasta ella.

Proponen un estudio botánico y de fauna de la zona con la intención de recuperar la cuenca del arroyo, el camino de Ambroz a Coslada y proteger los humedales donde habitan patos, aves y pequeños mamíferos.

El arroyo en un pasado no muy lejano discurría por tierras de Vicalvaro que en épocas pasadas,  se dividia en tres concejos: Vicalvaro, Ambroz y La Torre del Campo. El Vicalvaro actual empezó a conformarse en 1822, cuando Madrid, estableció los límites de su territorio.

E topónimo de Ambroz probablemente procede del árabe, de hecho en Granada existe otro pueblo llamado Ambroz, y un río Ambroz (en Cáceres), que da nombre a su propio valle. Se hace referencia a su término en documentos medievales, e incluso es probable que existiera antes que Vicálvaro.

El mayor propietario de Ambroz era Pedro Fitz-James Stuart, Marqués de San Leonardo, título que en estos momentos corresponde a la duquesa de Alba, con una huerta de 26 fanegas, junto a ella edificó la Granja o caserío de Ambroz, de la que hoy solo quedan unas pocas ruinas, las cuales se encuentran entre las excavaciones mineras de sepiolita, por lo que sólo son visibles desde la carretera Radial 3.

Los ancianos de Vicálvaro, cuentan que era común hacer romerías o meriendas en las arboledas de los arroyos de Ambroz. Las arboledas fueron destruidas durante la Guerra Civil de 1936, aunque hasta hace unas décadas los arroyos existían.

Tras dejar Vicalvaro, las aguas del arroyo Ambroz se encaminaban hacia Coslada hasta el Bosque del Humedal  permitiendo abastecer la laguna de El Esparragal con la suficiente agua como para que albergara multitud de especies animales y vegetales, con el caudal suficiente como para ser usado como zona de paso para aves migratorias.

La Industrialización, el tren, el CTC Coslada y las naves colindantes del Polígono de Vicálvaro con Coslada, provocaron los cortes del cauce del arroyo. No tuvieron en cuenta la su canalización,  provocando  que cada vez que llueve se inunden las carreteras de Coslada-Vicálvaro y Pol. Mercedes Vicálvaro, ocasionando el consiguiente trastorno para los usuarios de estas vías.

El parque del Humedal con una extensión de 800.000 metros cuadrados debía, gran parte de sus reservas acuíferas, al arroyo Ambroz, que fluía con tranquilidad, colaborando enormemente al encharcamiento de esta zona, en la que se  podían encontrar multitud de especies, tanto animales como vegetales.

Del  Parque del Humedal nacía el arroyo Teatinos, que iba surcando todo Coslada hasta unir su cauce con el del Jarama del que ya no queda nada.

Por todos es conocido también las inundaciones que se producen en la carretera de Vicálvaro una vez abandonas el término de Coslada (junto a la entrada a las instalaciones de Adif). Estas inundaciones son provocadas por una inexistente canalización del arroyo Ambroz hasta su desembocadura natural.

El final histórico de este arroyo en el parque se produce en la zona conocida como “los cinco pinos” (aunque hoy tan solo queden cuatro de ellos), lugar en la que muchos de los que conocieron tiempos pasados nos cuentan que iban a cazar ranas. Así que ya sabes, si alguien te dice que te vayas al quinto pino, en Coslada lo tenemos cerca.

Desembocadura del Arroyo Ambróz. Conocido coloquialmente como “los cinco pinos”

Esta historia ha levantado revuelo en muchas sensibilidades entre las que destaca la de los estudiantes de primero de arquitectura de la Complutense que tras una visita a las Lagunas han expuesto sus dibujos en la Casa de Velázquez sobre El arroyo vertedero de Ambróz.

Con este proyecto dirigidos por la profesora María Jesús Muñoz Pardo han dado a conocer el enorme potencial ambiental ubicado entre los distritos de San Blas-Canillejas y Vicálvaro con las abandonadas minas de sepiolita y el vertedero a cielo abierto.

“No se trata solo de una mejora de los dos distritos periféricos, opinamos que la calidad medioambiental de toda la ciudad es posible si se actúa poniendo en evidencia medidas anti contaminación que se pueden paliar creando pulmones en la periferia urbana madrileña”, dice María Jesús.

Allí tomaron apuntes  para sus dibujos a carboncillo. “El arroyo está calificado como cauce natural del agua y enlaza los dos distritos hasta desembocar en el parque humedal de Coslada.

Ahora toca presentar sus trabajos en San Blas-Canillejas. María Jesús Muñoz ya está pensando en presentar la obra de sus alumnos en algún centro cultural.

Ahora toca presentar sus trabajos en San Blas-Canillejas. María Jesús Muñoz ya está pensando en presentar la obra de sus alumnos en algún centro cultural.

Fuentes:

https://www.Pagina del distrito

https://www.vicusalbus.org

https://www.barriodelpuerto.org

Mesa de Medio Ambiente San Blas-Canillejas

PROPUESTA EN PDF:

Propuesta para realizar estudios e impulsar acciones necesarias para la conservación y protección de Las Lagunas de Ambroz

 

 

SOSPECHOSOS HABITUALES


La presión a la que está sometido el arbolado urbano es increíble desde que vivimos en la época de la santísima trinidad del hormigón, asfalto y ladrillo.

Vivimos en una era que muchos ya no dudan en llamar el Antropoceno por la indudable capacidad que el ser humano ha tenido y tiene para modificar la naturaleza terrestre.

Se han conseguido crear reservas, microreservas, parques naturales, zonas de especial conservación, etcétera. Vivimos una época ingenieril en la que nuestros vastos espacios naturales deben ajustarse al corsé de la planificación, de los límites espaciales, de detallar el perímetro que los preserva. Una especie de salvaguarda ante el impacto al que parece que en muchos casos parece que tengamos carta blanca para someter a nuestros territorios…

Vayamos fuera de esos espacios protegidos porque allí hay unos sospechosos habituales. Es en nuestras ciudades dónde se localizan nuestros vecinos arbóreos.

La presión a la que está sometido el arbolado urbano es increíble desde que vivimos en la época de la santísima trinidad del hormigón, asfalto y ladrillo.

Plazas que antes eran ocupadas por árboles, bancos y fuentes para beber, ahora son ocupadas por farolas, elementos que rinden homenaje al cubismo y fuentes iluminadas por iluminados.

La menor presencia de árboles en nuestras ciudades es inversamente proporcional a los problemas de salud, al desarraigo vecinal, a la congestión automovilística, al respecto ambiental, al bloqueo económico o al propio déficit de naturaleza que aumenta progresivamente desde las edades más tempranas.

El nivel de respeto con el que se trata al arbolado es fiel reflejo de cómo se trata a sus ciudadanos. De ahí que se debiera solicitar en todos los municipios una gestión sostenible de su patrimonio natural, partiendo de unos informes que diagnosticasen la salud de su arbolado, se ejecutasen medidas para su mejora y por supuesto, se pusieran en valor estos árboles como patrimonio que son de la ciudad.

Necesitamos dar continuidad a nuestros espacios verdes. No tratarlos como microreservas, si no que sean patrimonio para el disfrute vecinal y que esos ciudadanos puedan ejercer su custodia.

Cuando paseo por una ciudad o voy de pueblo en pueblo siempre me quedo sorprendido por la cantidad de árboles que sobreviven a duras penas con sus raíces incrustadas en aceras sarcófagos o bajo el asfalto. Una sensación de alegría me invade al comprobar cómo muchos sobreviven como faros solitarios en carreteras, pero después uno se da cuenta que simplemente languidecen o agonizan.

Existen personas, movimientos vecinales, asociaciones u organizaciones ecologistas que hacen cada vez más presión en este sentido. Son más necesarios que nunca ante los ataques a los que se someten a los árboles de nuestra ciudad.

Y su mensaje tiene que calar más que nunca. Debemos tener claro que necesitamos hojas, no árboles. Ha llegado el momento en el que nuestras ciudades dejen de ser mausoleos arbóreos con troncos lisiados.

Los árboles son patrimonio. Los árboles hacen ciudad. Si queremos unas nuevas generaciones que respeten su entorno, hagámosles ver cómo sus mayores lo cuidan. Sólo así conseguiremos una sociedad que se respete a sí misma.

Fuente: http://www.eldiario.es David Gutiérrez

31/12/2017